Monday, June 20, 2005

¿Cuál es la mejor forma de evaluar a un alumno?


Esta fue la pregunta que me hice en la primera practica de observación el año pasado, y aunque intenté contestarla, no pude dar una respuesta definitiva o concreta con respecto a este tema, es por esto que esta ves intentaré responderla, aunque ahora lo aré apoyándome en una observación constructivista radical, por lo que todo lo que diga de aquí para delante será desde esta posición.

Desde la teoría del conocimiento, todo hacer es conocer y todo conocer es hacer, esto, desde la experiencia misma del plano existencial, donde la realidad es construida en la medida que el ser vivo se relaciona con el entorno y con los sistemas que configuran el entorno que lo rodea.
Todo ser vivo, incluido el ser humano, se mantiene vivo mientras su cualidad autopoietica se mantenga invariable, es decir, mientras su organización mantenga las relaciones que se establecen de forma natural produciendo los elementos que son necesarios para seguir produciendo los componentes que componen el sistema viviente.
Todo ser vivo, incluido el ser humano, esta determinado estructuralmente, y opera de acuerdo a los cambios estructurales congruentes que pueden establecerse entre el ser vivo y el medio en que este opera.
Todo ser vivo, incluido el ser humano, se mantiene vivo mientras mantenga un acoplamiento estructural con su entorno y con los sistemas que configuran su entorno.
El ser humano tiene un sistema nervioso que le permite acoplarse estructuralmente al medio en que se encuentra, esto gracias a que el sistema nervioso funciona con cadenas de correlaciones senso-efectoras recurrentes, que generan a su ves reacciones en la red neuronal, donde se establecen otras reacciones de tipo senso-efectoras produciendo un cierre en la red dándole un carácter de red cerrada de cambios de relación, a esto se le denomina clausura operacional del sistema nervioso.
Todo ser humano opera como tal en el lenguaje y como opera en el lenguaje significando el mundo, el mundo para él, es el mundo que el lenguaje le trae a la mano, como dice Maturana y Varela en el árbol del conocimiento “nada es sino se le distingue, sin una acción, sin un verbo que lo saque de la nada”, lo importante al hacer referencia a esto ultimo, es que como seres humanos operantes en el lenguaje, operamos desde dominios lingüísticos de acuerdo a las relaciones que establecemos con otros seres humanos, en circunstancias de que pueden haber tantos dominios lingüísticos como personas existentes, operando en las coordinaciones conductuales consensuales de coordinaciones consensuales de conducta, necesarias para relacionarnos y operar como si existiese una realidad que es común para todos.
A raíz de lo dicho anteriormente cabe preguntarse ¿cómo puede una persona que esta operando en un dominio cognitivo determinado y por lo tanto con una visión de lo que el mundo significa determinada por dicho operar, evaluar a otra persona que esta operando en un dominio cognitivo completamente diferente y por lo tanto con una visión de lo que el mundo significa totalmente diferente?, Es evidente que como seres operantes en el lenguaje establecemos nuestro propio dominio lingüístico, lo que no es evidente es que operando desde nuestro dominio nos encontramos ciegos al hecho de que cada persona construye su propia realidad y actuamos creyendo que para lo que nosotros puede ser cierto o verdadero, tiene necesariamente que ser cierto o verdadero para todos. Esto en todo tipo de cosas, pero lo que me interesa responder, que es en el plano pedagógico, puedo decir revisando todo lo anteriormente dicho, que toda evaluación es subjetiva, puesto que involucra al evaluador como un ente superior al evaluado, como alguien que tiene acceso a una realidad que es más valida, mas completa, como alguien con la autoridad de definir que es lo que el evaluado aprende, como alguien que puede decir que es lo mejor para los demás, por eso quizás mi pregunta sea una pregunta equivocada, puesto que cada vez que evaluemos lo aremos desde la subjetividad de nuestra experiencia, y cada vez que usemos una forma para evaluar ocurrirá algo peor, nos cegaremos aun mas al acto cognoscitivo del otro, al intentar calificarlo mediante una forma preestablecida, O a través de un método, al tratar de encajar su conducta a un molde que se crea junto con cualquier norma preestablecida, y caeremos en la practica de juzgar lo que es normal y anormal, caeremos en la practica de juzgar si se acerca al modelo o no, caeremos en la practica de no reconocer al alumno como legitimo, con experiencias propias, con gustos propios, con pensamientos propios, con emociones propias, en fin, con una realidad propia, caeremos en la practica de deslegitimizar al otro en el acto de no acepta lo que es y querer transformarlo en algo que no es. Mi pregunta quizás sea errónea puesto que no existen tipos de alumnos, ni tipos de aprendizaje, por lo tanto toda forma o método evaluativo tiene muy poca significación si operamos desde la aceptación, que es el fundamento de cualquier reflexión sobre la legitimidad de la presencia del otro.
El educar – según Humberto Maturana – es el transformarse con el otro en la convivencia, esto como ya he dicho tomando en cuenta que todo acto en el lenguaje nos trae a la mano el mundo que se crea con el otro en el acto mismo del vivir juntos, que da origen a nuestras relaciones humanas, y el conocer - según el mismo autor – es acción efectiva en el dominio de existencia del ser vivo.
Lo que hacemos cuando evaluamos, es observar si el alumno se conduce o no en las acciones que esperamos que ejecute en un contexto determinado, si el alumno se conduce de forma efectiva, podríamos decir que el alumno conoce o sabe, por el contrario si no se conduce de forma efectiva, podríamos decir que el alumno no conoce o no sabe. Pero esto es solo desde las expectativas que nos formamos cuando queremos evaluar a un alumno, en la realidad misma del alumno, si el no puede ejecutar una acción que esta obligado a ejecutar por la autoridad del profesor, se le evalúa mal en comparación con el resto de sus compañeros, pero si el alumno no hace un determinado ejercicio es porque en su estructura biológica no se han producido los cambios necesarios para que esa Acción pueda ser ejecutada y esos cambios no pueden ser especificados desde afuera, es decir, desde el exterior de la estructura biológica, por lo tanto estarán fuera del domino de realidad que ese alumno en su estructura biológicamente determinada, este creando. Y no es que sea malo o bueno, de hecho su realidad es tal legítima como la de cualquiera de nosotros.
Si la realidad que tenemos es la realidad que se crea en la convivencia con los otros y nuestro aprender ocurre como una transformación de nuestra estructura biológica gatillada por y en la convivencia con el otro, si nuestra vida es un proceso constante de relación y tiene sentido en la medida que nos conozcamos en las relaciones que tenemos ¿de que sirve evaluar? ¿Por qué se ha vuelto tan importante la evaluación? Sin duda existen factores muy diversos que influyen en este respecto, como por ejemplo el culto al éxito, la necesidad de distinguir entre los alumnos quien es mejor que otro, la necesidad de justificar que los modelos de aprendizaje sirven para algo, la necesidad de tener cierto control autoritario de poder del evaluador sobre el alumno, la necesidad de justificar el valor del marco curricular y de su intención de crear como por molde, un determinado ser humano, que se ajuste al tipo de persona que la autoridad quiera formar. Para esto la evaluación parece rendir muy buenos frutos, el que tiene el poder de distinguir quien sirve y quien no, califica de acuerdo a su criterio midiendo desde el aprendizaje esperado que es lo que el alumno a cumplido con respecto a las expectativas que se han formado de él.
Referencias.
El árbol del conocimiento. ( Humberto Maturana-Francisco Varela)

No comments: